Inteligencia artificial robótica: ¿robots que escriben libros como los humanos?

Robots escribiendo libros

Siempre se ha dicho que el hombre, un día, será dominado por las máquinas. Habrá una rebelión – ya sea al estilo batalla épica o al estilo silencioso, poco a poco – y se harán dueños de nuestros pensamientos y de nuestra manera de ser para dominarnos. Pero hasta ahora (aunque no lo parezca) no ha sucedido. O al menos no en el mundo real. Pero sí en la ciencia ficción.

Robots de todo tipo, clase y condición campan a sus anchas en las películas de ciencia ficción, a veces como compañeros o ayuda de los humanos y muchas veces (la mayoría) como enemigos.  Hay que películas que no se pueden dejar de ver y que ilustran muy bien cómo los robots se entremezclan con los humanos en una suerte de mundo futurista.

Inteligencia artificial entre nosotros

Metrópolis. Una de las primeras grandes obras maestras de la ciencia ficción. Aunque no te lo esperes es del año 1927, del director Fritz Lang y habla sobre la creación de una mujer biónica con una misión en el mundo. Está claro que Lang era todo un visionario y tan sólo acertó a vislumbrar los efectos de la denominada ‘inteligencia artificial’ y la repercusión que tendría en el futuro.

Robocop. Quizá uno de los casos más conocidos por ser una película que muy poca gente (al menos mayor de 30 años) no ha visto. Del año 1987 y dirigida por Paul Verhoeven cuenta la historia de un policía que, a punto de morir tras ser víctima de un asesinato, consigue pervivir en el cuerpo de un robot experimento de las autoridades para eliminar la delincuencia. Pero parece que el alma del ser humano siempre está por encima de cualquier ‘alma robótica’ por lo que su protagonista consigue sobreponerse al hecho de ser un robot e inicia una venganza contra sus asesinos.

Inteligencia artificial. Dirigida por Steven Spielberg en el año 2001. Película basada en el relato de ciencia ficción ‘Los superjuguetes duran todo el verano’ de Brian Aldiss cuenta la creación de una serie de robots, los ‘mecas’ destinados a convivir con los seres humanos’. El problema aparece cuando la empresa que se dedica a la construcción de este tipo de robots hace un robot que es capaz de amar. ¿Está preparado el ser humano para convivir con un ente muy parecido a él pero que sin duda es completamente diferente?

Robots escritores, ¿el futuro?

Y ahí nace el quid de la cuestión. ¿Hasta qué punto estamos preparados para robots que hacen y piensan por nosotros? El último avance en inteligencia emocional con el que nos encontramos (al menos dedicado a tareas sencillas del día a día) es un robot que escribe libros. ¿Cómo lo hace? Al parecer la inteligencia emocional es capaz de entremezclar miles de algoritmos para crear literatura basándose en obras de cientos de escritores y mezclando estilos que desembocan en un estilo único y propio. ¿Pero funciona? Uno de los problemas de la inteligencia artificial es que le falta ese algo, ese ‘alma’ que ponen lo escritores. Hasta los expertos se dan cuenta de estas limitaciones: no entienden la ficción por lo que es muy difícil que reaccionen a ella y no saben cómo captar nuestra atención más allá de un extensión concreta. Nuestros gustos literarios superan todo su empeño y estas inteligencias artificiales (si pudieran estarían frustradas sin duda) no pueden retener nuestra atención más allá de las 3.000 palabras.

De momento los expertos persiguen esta quimera y siguen trabajando día a día en ella para que un día – quizá no muy lejano – se fabriquen libros ‘como churros’ a gusto del consumidor. Está claro que mientras sólo vayamos por ese camino no hay mucho peligro, el problema es cuando esos ordenadores, además de escribir y realizar operaciones, empiecen a pensar que somos nosotros – por muchos motivos – los que sobramos. Hasta ese momento quedémonos con las palabras del ingeniero Steve Wozniak: “Nunca confíes en un ordenador que no puedas lanzar por una ventana”.