Trilogía de Tetris: el videojuego llegará al cine en tres películas

Trilogía de Tetris

La fina línea que separa el mundo del videojuego del cine es cada vez más difusa: son numerosos los personajes y las tramas que cada año saltan de un formato a otro. Prácticamente cualquier videojuego es susceptible de transformarse en una película. Que el resultado convenza al público es otra historia.

De momento, el productor Larry Kasanoff está convencido de que la adaptación cinematográfica del Tetris (sí, del Tetris) será un gran éxito. De hecho, confía tanto en su potencial que está preparando no una película, sino tres. Es decir, el salto del popular puzzle a la gran pantalla llegará en forma de trilogía y el género, por supuesto, será la ciencia-ficción.

Pero no penséis en bloques de distintos tamaños y colores correteando por las calles de, digamos, Nueva York. Kasanoff ha asegurado en una entrevista a la publicación británica Empire que los tiros no van por ahí. Es más, “nadie se ha acercado ni remotamente a adivinar qué es lo que estamos haciendo”. Sea lo que sea, se trata de un “extenso argumento” que, por lo tanto, poco tiene que ver con los muchos tráilers falsos que pueden verse en YouTube y que muestran cómo las conocidas piezas del Tetris (por cierto, tienen nombre y se llaman tetrominós) asolan una gran ciudad.

La sorpresa, dice Larry Kasanoff, está asegurada. El productor, que en su currículum presume de haber llevado al cine y la televisión otro videojuego, Mortal Kombat, sólo ha desvelado que la trilogía de Tetris abordará la idea de crear orden en el caos, que contará con un reparto internacional y que estará ambientada en China, al menos en parte.

Si habrá guiño o no al origen soviético del videojuego (Tetris fue diseñado por el moscovita Alekséi Pázhhitnov en 1984) no lo sabremos hasta dentro de uno o dos años. La trilogía comenzará a rodarse en 2017.

Si tenemos en cuenta que el Tetris puede jugarse en consolas, ordenadores, teléfonos móviles, iPods, tabletas, en el espacio e incluso en las paredes de algunos edificios (como ocurrió en una universidad estadounidense en 1995), que dé el salto al cine ya no resulta tan raro, ¿verdad?