¿Cómo afecta el uso continuado de pantallas a nuestra vista?

Cómo afectan las pantallas a nuestra vista

Vivimos en una realidad en la que pasamos mucho tiempo delante de una pantalla, ya sea la del teléfono móvil, el ordenador, la televisión… Y con ello han comenzado a surgir una serie de patrones que abarcan desde no conseguir conciliar el sueño hasta continuos dolores de cabeza derivados de la exposición que sufrimos constantemente a las intensas luces de estos dispositivos.

Al estar pendiente de la pantalla, nuestros ojos se están esforzando continuamente en procesar la información que “ven”, actuando como una suerte de lentes, y enviándola al cerebro, donde se procesa y asimila dicho conocimiento. Lo que ocurre en este sentido es que los ojos están enfocados en su estado “normal” para observar distancias de cierta lejanía, por tanto, al pasar mucho tiempo sentados delante de una pantalla, estamos forzando la vista sobremanera, obligando a los ojos a trabajar en un entorno que de por sí no resulta natural para su anatomía.

Por otra parte, nuestros ojos también se ven expuestos a la radiación emitida por las pantallas LED, por ejemplo, que supone una fuente de luz que, si bien es bastante leve, a la larga puede acabar afectando a nuestra visión. Además, el estar tan cerca de un monitor o similares hace que el ojo parpadee a una frecuencia mucho menor, lo que resulta inevitablemente en una mayor sequedad ocular que deriva sin remedio en una higiene deficiente y que puede provocarnos ciertos problemas relacionados con la vista, como la aparición de orzuelos.

Por último, existe una serie de consejos que pueden ayudar a prevenir el desgaste habitual, como alejarnos de la pantalla en la medida de lo posible, humedecer los ojos cada cierto tiempo con gotas, disponer de una buena iluminación ambiental para que la pantalla no sea el único foco visual, ajustar el brillo del dispositivo que estemos usando o recordar parpadear continuamente.