Llega a la gran pantalla El niño y la bestia, la nueva joya de la animación nipona

El niño y la bestia

De la mano del director nipón Mamoru Hosoda llega a nuestra cartelera “El niño y la bestia”, un genial cuento cargado de valores y con un fuerte reflejo de la sociedad actual. Hosoda, conocido por la entrañable “La chica que saltaba a través del tiempo”, “Summer Wars” o su aclamado film “Los niños lobo” nos trae ahora una fabulosa historia que recuerda por momento a la magnífica “El viaje de Chihiro” del maestro Miyazaki.

La trama nos sitúa en Shibuya, Tokio, donde Kyuta, un niño de carácter solitario, lamenta la muerte de su madre mientras intenta huir de la cruda realidad. En el proceso se encuentra con Kumatetsu, una bestia algo granuja, pero de buen corazón al que sigue a un mundo paralelo habitado por toda clase de seres fantásticos. Una vez allí, Kyuta entablará un fuerte lazo con Kumatetsu y ambos se ayudarán mutuamente a superar las dificultades que se irán planteando a lo largo del film.

Con esta base y una duración cercana a las dos horas, “El niño y la bestia” se convierte en una fábula que trata temas como la amistad, la lealtad y el no dejarnos llevar por las apariencias, todo esto bajo una dirección artística de aúpa y una animación exquisita digna de las mejores producciones del Studio Ghibli.

Otro punto a favor de la película son las continuas transiciones entre ambos mundos, y cómo encara el protagonista los problemas que va encontrando tanto en la realidad de los monstruos como en la humana. La evolución de los personajes también es digna de elogio, dejando las interacciones entre el dúo protagonista momentos imborrables que dejará a más de uno una sonrisa tontorrona al salir del cine.

Por supuesto, y como ya viene siendo costumbre en el cine de animación japonesa, nos encontramos con una película para todos los públicos en la que los más jóvenes disfrutarán tanto de la acción como las aventuras de Kyuta y Kumatetsu mientras que los mayores sabrán apreciar las sutiles críticas y referencias a la sociedad actual. Un clásico instantáneo que merece la pena ser visionado.