Mujeres informáticas e ingenieras: ¿por qué hay tan pocas?

Mujeres en ingenierías

Vivimos en una sociedad en la que, cada vez más, las mujeres llevan la voz cantante, superando en numerosas áreas al género opuesto. Hace falta mirar solo a cualquier trabajo o ámbito académico: ellas son más y rinden mejor, generalmente. Respecto a la población universitaria en España, por ejemplo, las mujeres suponen un 54% del total del pastel, por lo que sorprende encontrarse con que solo el 25% de los estudiantes de ingeniería son mujeres, según datos aportados por la RAING, la Real Academia de Ingeniería.
Esta institución, la RAI, ha presentado recientemente un proyecto denominado ‘Mujer e Ingeniería’, con el objetivo de acercar este tipo de carreras a futuras estudiantes, así como de romper esa especie de tabú que se cierne sobre el tema. Para empezar desde la RAI se plantean los motivos por los que las mujeres no suelen afrontar este tipo de retos a pesar de que, por ejemplo, ya desde pequeñas suelen despuntar en todas las materias, incluidas las matemáticas, por encima de chicos del mismo nivel.
Uno de los motivos más claros, y preocupantes, que existen es la falta de referentes femeninos en el mundo de la ingeniería. No es fácil dar con el nombre de una ingeniera famosa por su contribución a la evolución tecnológica, y mucho menos encontrar a una que sea conocida por el público general. Por tanto, es esta ‘falta de referentes’ uno de los causantes de la escasa presencia femenina en carreras de ingeniería, ya que sin maestra no suele haber alumna.
El otro motivo principal no es sino igual de importante que el anterior, ya que se remonta a un problema cultural según la RAI: las presiones familiares, sociales y escolares. Y es que nadie anima a las chicas a convertirse en ingenieras, ya sea porque no está bien visto o porque no existen referentes, de nuevo, que permitan afrontar con optimismo una posible salida laboral de éxito. Aun así, son cada vez más las iniciativas propuestas para derrumbar este muro, este mito absurdo que aleja a las ingenierías del estándar de igualdad al que debería aspirar nuestra sociedad.