Monumento al selfie: los selfies convertidos en arte con esta estatua

Estatua selfies

Los selfies no dejan indiferente a nadie: o los adoras y estás todo el día haciéndote fotos en las situaciones más diversas, o los odias y reniegas de todo aquellos que se pasan el día haciendo morritos delante del móvil.

En Sugar Land, una localidad de curioso nombre de Texas (Estados Unidos), parece que son del primer grupo. Porque no se les ha ocurrido otra cosa que erigir una estatua delante del ayuntamiento que representa precisamente eso: un selfie. En concreto, se trata de dos chicas posando de pie en medio de la calle, mientras una de ellas sostiene un móvil en la mano.

Estatua de selfies

La estatua, levantada el pasado mes de junio, no tardó en provocar las iras de los ciudadanos de Sugar Land (los que son más bien del segundo grupo, el que odia los selfies). Su queja generalizada era sobre la estupidez del tema escogido para la estatua, y del malgasto del dinero de todos los contribuyentes en una cosa así.

Todo viene de la generosidad de un vecino

Lo cierto es que la estatua de los selfies tiene su explicación. Primero, los residentes en Sugar Land pueden estar tranquilos acerca del uso que se hace del dinero recaudado con impuestos en su ciudad, puesto que esta estatua es una donación de un ciudadano. La donación se aprobó mediante un comité, y consta en total de 10 piezas.

La idea es que estas diez estatuas estén repartidas por diferentes puntos de la ciudad, y representen actividades habituales de los ciudadanos en esos emplazamientos. Por ejemplo, además de la estatua de los selfies, en Sugar Land se puede encontrar también la de un hombre tocando la guitarra.

Estatua de selfies

Lo gracioso es que a pesar de tanta crítica, la estatua está teniendo mucho éxito entre los amantes de los selfies y los viajeros que pasan por Sugar Land. Ahora parece que hacerse un selfie con la estatua de los selfies es algo obligatorio si estás en esta localidad.

Algo me dice que esta curiosa representación artística puede llegar a convertirse en todo un reclamo turístico para la ciudad… igual que sucedió en su día con el Cristo de Borja.