Conoce Freewrite: la máquina de escribir que evita distracciones

Máquina de escribir FreeWrite

FreeWrite es quizás el ejemplo perfecto de que la moda de lo retro ha llegado un poco lejos. Vale que recuperemos los vinilos porque algunos echan de menos su sonido, o que juguemos a videojuegos de los 80 para recordar nuestra infancia, o incluso que algunos vuelvan a usar las míticas cámaras Polaroid. Pero de ahí a usar una especie de máquina de escribir sin conexión a Internet y que pesa casi dos kilos hay un trecho…

Y sin embargo, ahí está: FreeWrite, el último invento para los hipsters a los que les gusta ir al Starbucks a escribir sus artículos, novelas o lo que les toque escribir en cada momento. FreeWrite empezó en realidad su andadura como Hemingwrite, un proyecto de Kickstarter que recaudó casi 350.000 dólares. Hoy se ha hecho realidad, y las primeras unidades empiezan a enviarse este mismo mes.

 

Pero, ¿qué es exactamente la FreeWrite? Se presenta como “la primera máquina de escribir inteligente del mundo”, pero creo que esa definición es quizás un poco pretenciosa. Una descripción más correcta es que se trata de un dispositivo orientado exclusivamente a la escritura, sin distracciones de ningún tipo (ya que no tiene conexión a Internet), y dotado con uno de esos teclados mecánicos que tan de moda se han puesto ahora.

La FreeWrite cuenta con una pantalla de tinta electrónica de 5,5 pulgadas (como la de un móvil estándar de hoy en día), una batería que dura hasta cuatro semanas y conexión Wifi. Pero no para navegar por la web (¿he dicho ya que no tiene conexión a Internet?), sino para sincronizar automáticamente todo lo que escribas con tu servicio de alojamiento de ficheros en la nube favorito, como Dropbox, Google Drive o Evernote entre otros.

FreeWhite

¿De verdad necesitamos algo como FreeWrite?

Los creadores de la FreeWrite tienen muchos argumentos de venta para justificar la existencia de este dispositivo. Por ejemplo, que hoy en día existen demasiadas distracciones que impiden concentrarse en la escritura (redes sociales, notificaciones…). O que muchas veces somos nuestros peores críticos, y como nos pasamos el rato revisando y corrigiendo los últimos párrafos que hemos escrito, no nos centramos en seguir escribiendo, que es lo que importa.

Pero aunque estos razonamientos tienen sentido, a muchos se nos escapan. Para empezar, hay muchas aplicaciones que permiten escribir sin distracciones, gracias a una interfaz especialmente diseñada para ello o incluso llegando a bloquear el acceso a Internet. Por otro lado, el punto de seguir escribiendo frente a centrarse demasiado en las correcciones tiene lógica, pero ¿quién quiere trabajar escribiendo en una pantalla de 5,5 pulgadas durante varias horas al día? Por no mencionar el hecho de no tener acceso a Internet (sí, esto me ha dejado traumatizada). ¿Qué ocurre si quieres consultar un estudio para tu artículo, o buscar un sinónimo de una palabra para tu novela?

A esto hay que sumarle dos pequeños detalles: FreeWrite pesa casi dos kilos y cuesta 500 dólares, unos 450 euros. Es decir, por el precio de un iPad Air de 32 GB (¡y con acceso a Internet!) tienes un aparato que sólo sirve para escribir, con una pantalla la mitad de pequeña, y que pesa casi cinco veces más. ¡Súper práctico, oye!

En fin, como decía al principio, entiendo nuestro gusto por lo retro. Quizás haya gente a la que el FreeWrite le haga gracia, y sea justo lo que busque para su trabajo como redactor o escritor. Por mi parte, creo que seguiré usando mi Macbook: pantalla de 11 pulgadas, 1 kilo de peso… y conexión a Internet.