Cómo nos está cambiando el móvil, para bien y para mal

El móvil nos cambia la vida

El móvil es una parte importante de la vida de cualquier fobo. Gracias a él te comunicas con tus amigos, te mantienes al tanto de noticias y cotilleos, y compartes lo más interesante de tu día a día en las redes sociales. Pero, aunque no lo parezca, todo esto tiene un impacto en tu cuerpo y en tu cerebro.

Cómo te cambia la vida el móvil

Esto es precisamente lo que explican los chicos de AsapScience, un canal de YouTube dedicado a vídeos semanales sobre curiosidades e historias divertidas relacionadas con ciencia. En uno de sus vídeos, llamado “¿Cómo te está cambiando tu móvil?”, analizan lo que la ciencia sabe hasta el momento del impacto del uso de los móviles en el ser humano, tanto a nivel físico como a nivel mental. Los resultados pueden dar un poco de miedo, la verdad…

Jorobados, con gafas, ansiedad, trastornos del sueño…

Somos unos 7.000 millones de habitantes en la Tierra, de los cuales unos 6.000 millones tienen acceso a un móvil, más incluso de los que tienen acceso a un inodoro en condiciones. Y cuando toda esa gente se pone a mirar el móvil, normalmente lo hace inclinando el cuello, lo que equivale a tener un niño de 8 años sentado en los hombros.

La familia con el móvil

 

Esto no sería muy grave, si no fuera por el pequeño detalle de que la media de uso del móvil está en unas 4,7 horas al día. Lo que además, sumado a las horas de uso de otras pantallas, ha hecho subir la incidencia de miopía en la población. En Estados Unidos, por ejemplo, ha pasado de un cuarto de la población en los años 70, a la mitad de la población miope en la actualidad. ¡Y en algunas localidades de Asia puede llegar al 90% de la población!

Otro punto analizado es la adicción al móvil. Se ha comprobado que algunos juegos como Candy Crush generan dopamina gracias a las pequeñas recompensas de cada partida, y también al nuevo contenido que ofrecen de vez en cuando. La dopamina es adictiva, y acaba desembocando en comportamientos también asociados con sustancias como la nicotina o cocaína.

Los amigos con el móvil

 

Pero no se trata sólo de juegos; nuestro cerebro está programado para buscar siempre novedades, y como muchas apps no paran de darnos nuevo material a cada rato (Facebook, Twitter, Instagram…), es difícil dejarlas. A esto hay que sumarle la nomofobia, el miedo irracional a estar sin móvil. No en vano un 93% de los jóvenes norteamericanos dicen usar el móvil para combatir el aburrimiento antes que otras actividades, como leer un libro o quedar con los amigos.

El móvil puede llegar a tener efectos sobre las ondas cerebrales y también sobre los ritmos circadianos, a consecuencia de la emisión de luz azul. Esta luz hace que generes menos melatonina, que te cueste más coger el sueño y que tengas períodos más breves de sueño profundo.

Dicho esto, tampoco hay que considerar el móvil como un invento del demonio que merece ser arrojado a un pozo sin fondo. Como en muchas otras cosas, se trata de buscar un equilibrio, un balance entre tu lado más fobo y tu vida lejos de las pantallas.