Barei, apuesta fuerte para Eurovisión 2016

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Otro año más nos atrevemos a participar en el Festival de Eurovisión, ¿podrá ser este nuestro año? Vale, que sí, que los países vecinos se votan entre ellos (menos en nuestro caso, que Francia silva la marsellesa mientras mira hacia otro lado y le da los votos a Israel, por ejemplo y Portugal nos da el ‘one point’ de ‘hola, estamos aquí’) y que realmente nadie tiene muy claro que sea bueno para el país, al menos económicamente, celebrar el festival dentro de nuestras fronteras.

Pero ¡caramba! Es que ya nos lo merecemos. Quedan muy atrás las victorias de Salomé y de Massiel, por lo que este año vamos a por todas. El #ObjetivoEurovisión que tanto ha rondado estos días por las redes sociales es que nos llevemos el festival de calle en Viena. Y lo haremos con una chica desconocida (al menos para la mayoría) llamada Barei.

¿Quién es Barei?

Bárbara Reyzábal, 33 años y con una extensa carrera musical, aunque fuera de nuestras fronteras. Compositora y con una apuesta fuerte, una canción totalmente en inglés Say yay. Tiene dos discos en el mercado y ha sido telonera de artistas de la talla de Lenny Kravitz, en el festival Starlite de Marbella. Ha compuesto alguna de las canciones de Malú, Edurne y la estrella japonesa May J. Ganó el festival de Benidorm hace 15 años y fue la responsable de la música de la campaña publicitaria de la Champions de Antena 3. ¿Qué más se le puede pedir? Pues que de alguna manera convenza a toda Europa para llevarnos los ‘twelve points’ las suficientes veces para romper la racha de 47 años sin ganar un festival europeo.

¿Tiene algo en contra? Sí, las malas lenguas, jurados experimentados e incluso la RAE (¿?) han admitido que les parece terrible, fatal, llevar a Europa el inglés como bandera. Pero es lo que el público ha querido. Y el público, soberado donde los haya, decidió que llevar a un personaje como Roberto Chiquilicuatre era buena idea. Y de algo sabe nuestro público español, porque aquel año, el actor del cruzaíto se llevó un decimocuarto puesto, muy por encima de artistas de renombre que participaron otros años.

Así que tan sólo nos queda esperar al mes de mayo para saber si nuestra apuesta por el idioma (casi) universal y un sonido fresco es la contraseña para salir de Viena por la puerta grande, con el festival en el bolsillo. ¡Hagan sus apuestas, señores!