Ahora me ves 2, en lucha por el blockbuster del verano

Ahora me ves 2

Tras tres años desde el sorprendente desenlace de la película original, la secuela de “Ahora me ves” ha desembarcado recientemente en las carteleras de todo el mundo con la intención de seguir profundizando en las aventuras de este carismático grupo de magos, ilusionistas y timadores a partes iguales.

La taquilla ha hablado.  Con un presupuesto de 90 millones de euros, la recaudación hasta el momento supera los 320 millones de euros. ¿Poco para las pretensiones del estreno que apuntaba a luchar por el blockbuster del verano? Lo cierto es que las cifras se alejan bastante de los más de 640 millones de euros de recaudación de Zootrópolis o los 630 de Deadpool.

Si la primera entrega ya basaba su fuerza en la arrebatadora fuerza interpretativa de su reparto y en un guion lleno de puro artificio, “Ahora me ves 2” es más de lo mismo pero elevado al cuadrado, tanto para lo bueno como para lo no tan positivo.

A su favor decir que sigue contando con un casting repleto de talento, encabezado de nuevo por el siempre cumplidor Mark Ruffalo en un doble papel lleno de ambigüedades, el socarrón Woody Harrelson, esta vez por partida doble, un correcto Jesse Eisenberg, un prescindible Dave Franco y la inclusión de Lizzy Caplan como nueva integrante del grupo de magos.

Por otra parte, nos encontramos con un Daniel Radcliffe haciendo de un cómico villano, aunque en ocasiones no sé llegar a saber a ciencia cierta si lo hace a propósito o no. Y para redondear la función, la película cuenta con la (escasa) presencia de Morgan Freeman y Michael Caine, un histórico dúo desaprovechado por completo.

En cuanto a la trama, es necesario ir al cine mentalizado, ya que el inestable guion pondrá a prueba la credibilidad e inteligencia del espectador constantemente; aunque si se consigue pasar por alto sus numerosos fallos e incoherencias nos queda una película entretenida con una fotografía excelsa y con un ritmo en constante auge.

En cuanto a la magia, que de eso se trata, es una pena que se haya optado más por engañar y ocultar que sugerir y guiar al espectador en los numerosos trucos que se “muestran” en pantalla, siendo los convencionales mucho más creíbles y atractivos que los realizados por CGI.

En resumen, un film que gustará a aquellos a los que la primera les pareció fresca e innovadora, entretendrá a la mayoría y decepcionará a los que busquen más allá de la típica película palomitera de verano.